Cieza

  UN PUEBLO PARA VISITAR


Cieza es un municipio español situado al norte de la Región de Murcia, capital de la comarca de la Vega Alta del Segura y puerta natural de la actual Región de Murcia por el norte hacia Castilla-La Mancha. Actualmente tiene 35.425 habitantes, siendo la séptima ciudad por población de la región, detrás de Murcia, Cartagena, Lorca, Molina de Segura,Alcantarilla y Mazarrón.




  En 1.422 Cieza sufrió los ataques de los musulmanes de Granada, destruyendo casi en su totalidad a la villa. En este ataque fue cautivado gran número de mujeres y niños. Estos fueron encerrados en Granada en las mazmorras que existen entre las torres Bermeja y la de Los Mártires, junto a la loma que baja al campo del Príncipe. Desde entonces aquellas mazmorras se llamaron "El Corral de Cieza ". Parte de los cautivos fueron rescatados posteriormente, volviendo estos a sus haciendas.

    En 1.457 Enrique IV, atemorizado por el enorme poder de la orden de Santiago, ordenó la completa destrucción del castillo, símbolo del poder que esta orden ostentaba.

    El rey de Granada, conocedor de la seguridad y confianza en la que se encontraban los vecinos de Cieza por la protección de las ciudades de Lorca y Segura de la Sierra, penetra en Murcia por Caravaca, atacando Cieza la mañana del Domingo de Resurrección, 7 de Abril de 1.477. Los contingentes con los que efectuó el ataque eran de 30.000 peones y 4.000 a caballo, entrando en la ciudad por el puente que cruzaba el Thader (Segura).

    Este hecho Histórico esta repleto de relatos milagreros y leyendas como el de una mujer muda, que viendo a los moros que atacaban, echó a correr hacia la pequeña Ermita de San Bartolomé, y ante el estupor de los allí reunidos gritó «moros vienen».

    Los ciezanos que esperaron en el puente a los musulmanes, fueron todos aniquilados. De ahí la leyenda del escudo de Cieza: «POR PASAR LA PUENTE NOS DIERON LA MUERTE». Esta hazaña heroica no evitó que Abul Hacen quemara la villa, haciendo numerosos prisioneros y matando a más de ochenta de los ciento cuarenta habitantes con los que contaba la villa.

    El territorio quedó prácticamente despoblado, no obstante los supervivientes reedificaron inmediatamente (1.491) la ciudad, con defensas y torres. (Excavaciones en el casco urbano de Cieza, concretamente en la calle Fortaleza, descubrieron esta fortaleza. Era de planta cuadrangular, provista de cuatro torreones, sus cimientos alcanzaban dos metros de altura.)

    Los años que transcurrieron tras el ataque de los musulmanes de Granada fueron muy desdichados para los ciezanos. Los pocos que sobrevivieron se dedicaron a la ayuda de los caballeros. Cieza era como un guiñapo miserable, sujeta al duro yugo del vasallaje de la Orden de Santiago, que la ofrecían en usufructo a tal o cual caballero, para que la tratasen como tierra de provisión de sus explotaciones inmoderadas.

    Cieza no tenía voto en las Cortes, pues hablaba Murcia en su nombre. Estaba sujeta al justiciato de Caravaca. El cabildo no era ciertamente representación genuina de los vecinos, pues el Alcaide y Alférez eran nombrados por el capítulo de la orden de Santiago. El Almotacén lo elegía Murcia, y el Corregidor Caravaca, siendo en esta ciudad donde se resolvían las cuestiones de justicia que excediesen de 10.000 maraverises.

    Puede afirmarse que Cieza al comenzar el reinado de los Reyes Católicos, se hallaba oprimida con desmedida ambición por puntos diferentes.

    Los Reyes Católicos dedicaron su actividad a la unificación del territorio nacional asentando sobre sólidas bases la monarquía Española concediendo, en principio, franquicias y privilegios a los pueblos, otorgando exenciones y liberando tributos. Pero Cieza continuaba estacionada puesto que como guiñapo de explotación de la orden de Santiago, no podía gozar de aquellos bienes y privilegios. No obstante los Reyes Católicos consiguieron con mercedes y en otros casos con amenazas, que las órdenes militares se incorporen a la corona.

    El día veinte de marzo de 1.494 fue incorporada la villa de Cieza a la corona, entrando de lleno entonces en una era de paz y progreso. Se le auguraba a Cieza, en las puertas de la Edad Moderna, un gran porvenir. El Bachiller Gaspar Talón, familiar del Cardenal Jimenez de Cisneros, obtuvo que este pueblo fuese convertido en villa de realengo, y segregado por consiguiente de la administración abusiva de Murcia, desde el uno de Septiembre del mismo año, en el que fue incorporado a la corona.

    Cieza comienza con pujante actividad la nueva era de su historia, su agricultura recibe un impulso prepotente aprovechando las lecciones de los habitantes del valle de Ricote. Comienzan a repoblar de árboles la vega, ha aprovechar las aguas del Segura mejorando las explotaciones de sus acequias.

    Ya no son la pasa de legia, y el gusano de seda las únicas industrias que se derivan de su agricultura, sino también un molino que construyen por iniciativa del Comendador Diego de Gonzalo. Luego construyeron otro llamado del Regidor o del Santo, después denominado de Marín y luego del Cebollar.

    En 1.499 se descubre un rico arroyo nombrado "Fuente del Ojo".

    Cieza luchó vencedora con el destino adverso. Fue un pueblo honrado y como tal supo hacer de cada corazón un noble y de cada noble una barrera infranqueable. Siempre al lado de los Reyes envía en 1.537 cuarenta de sus más escogidos hombres a luchar por el emperador en Flandes. Siempre patriota hace cuestación entre los vecinos y da a Felipe II cuatro mil maraverises para construir la «Invencible». Por este patriotismo, por aquella fidelidad, recibe de los reyes algunas, mercedes, entre las cuales podemos citar las ayudas para construir el templo de Nuestra Señora de la Asunción, la formación del término judicial por R.C. de Felipe II ( 1.580 ), la capitalidad de una de las cuatro zonas que la división por el Consejo de Castilla hizo de la provincia de Murcia ( 1.591 ).

    En el cuestionario elevado a Felipe II por los comisionados de nuestro Cabildo, los padrinos de la villa arrojan un total de doscientos cuarenta vecinos.

    Cieza figuraba como encomienda bajo el mando de Jaime Ferrer desde diciembre de 1.591, rentando 613.755 maraverises.

    Sobre 1.663 se cernió una gran calamidad sobre la villa. Sus habitantes se dividieron en dos bandos irreconciliables, y de forma sangrienta alteraron la vida de los conciudadanos. Se derramó mucha sangre, muriendo muchas personas y perdiéndose muchas haciendas.

    Una real cédula del 7 de Mayo del 1.673, le otorga la gobernación del valle de Ricote y cinco villas más.

    Se constituye una compañía formada por cincuenta hombres cuyo capitán Juan María Castaño acudió varias veces en ayuda de las ciudades de Alicante y Cartagena, permaneciendo en activo hasta el 1.700.

    Los ciudadanos levantaron a su costa cuatro compañías de milicias, compuesta cada una de cien hombres que desde 1.704 a 1.707 pelearon a favor de la causa de Felipe V, y a las órdenes directas del Cardenal Belluga. Participaron en las batallas del: Huerto de las Bombas y de Zambrano. Con su vigorosa resistencia levantaron los tablachos de las dos acequias mayores de Murcia, inundando la huerta e impidiendo que los enemigos del primer Borbón penetraran en esta ciudad. Posteriormente persiguieron al enemigo por todo el reino de Valencia, hasta el triunfo final de Felipe V, quien en agradecimiento dio a la villa el tratamiento de " Muy Noble y Muy Leal ". La campaña costó tres mil pesos a la villa de Cieza.

    En La actualidad, la ciudad de Cieza se extiende junto al río Segura, en la planicie que forma el cauce en su margen izquierda. Está rodeada de montañas formando un auténtico valle de tierras muy fértiles, entre la sierra de Ascoy, sierra de Almorchón y sierra del Oro.

    Su superficie es de 365,1 km 2, la altitud es de 215 metros sobre el nivel del mar. La distancia de la capital es de 42 km., superando su población los 32.000 habitantes.

    Su escudo es un campo de plata, un puente de tres ojos con un castillo en el centro. En moldura de oro aparece el lema «POR PASAR LA PUENTE NOS DIERON LA MUERTE». El puente alude a la situación de la ciudad sobre el río. El lema hace referencia a una incursión musulmana que en 1.477 arrasó el lugar, con posterior triunfo de los ejércitos cristianos.

    Cieza forma parte de la comarca denominada Vega Alta del Segura. Los cultivos de la huerta ciezana se extienden a lo largo de las terrazas fluviales del río Segura, destacando de todo el conjunto de frutas producidas: el melocotón, albaricoque, ciruela, olivas en sus diferentes modalidades (mollar, manzanilla, etc.), estas aderezadas en Cieza de forma peculiar han alcanzado una personalidad propia, gozando de justificada fama tanto fuera como dentro de este término municipal.

    Merece igual atención la industria del esparto, que en la década de los 50 constituye la base de la economía local, y determinó un definitivo despegue socioeconómico. Cieza producía grandes cantidades de esparto en sus montes propios con lo que daba trabajo a la mano de obra local. Tras la depreciación de la fibra natural por la competencia de la fibra sintética, las industrias esparteras decayeron. Solo la agricultura y algunas industrias de servicios (construcción, etc.) han mantenido el ritmo creciente de este municipio.

    Característica geográfica primordial de Cieza es estar situada a los pies del Castillo y la Atalaya, con una altura de 403 m. y 568 m. respectivamente. Estas se encuentran en el margen derecho del río

    Segura. Siguiendo el curso del río, aguas arriba, a unos 10 km. puede contemplarse el desfiladero de Almadenes, de unos 4 km. de largo por 15 de ancho. La acción de la erosión ha formado durante siglos un cañón que actualmente se eleva unos 150 metros sobre el nivel del cauce. Ello da origen a paisajes de idílica belleza en los que puede apreciarse la huella humana en cuevas y abrigos existentes en sus márgenes, algunas con pinturas rupestres. El resto de la comarca en dirección al pantano del Quipar está ya en término calasparreño.

    La vegetación es de pinar en las zonas altas, arbustivo en las laderas (lentisco, coscoja, tomillar, romero, rabo de gato ... ), y grandes superficies de espartizal en las vertientes del noroeste. En las zonas de vega arbolados de frutales, olivos, palmeras y cultivos hortícolas. Existe en Cieza unas 8.078 ha. de cultivo de regadío, y otras 6.128 ha. de secano, en producción; siendo el resto terrenos forestales o improductivos. Todo el término ciezano del Segura, aguas arriba hacia Calasparra, es un hermoso parque natural, que se mantiene en lucha contra la aguda desertización que afecta a la región. La belleza del paisaje y especialmente sus excepcionales condiciones para la vida y para la defensa del territorio, no pasaron inadvertidas para las gentes de las culturas primitivas ( bronce, Iberos, romanos, musulmanes ... ). Buena prueba de ello son los catorce yacimientos arqueológicos existentes en el término municipal: La Serreta, Barranco de los Grajos, La fuente del Peral, Cabezo de las Beatas, Ginete, Bolvax, Medina Siyasa, Salto de la Hoya...

Cieza posee un rico y vivo patrimonio cultural, en el que cada año se puede disfrutar de sus fiestas, como las de Semana Santa y San Bartolomé; también guarda muchos tesoros arqueológicos que recorren todas las épocas: pinturas rupestres, poblados íberos, restos romanos, y la impresionante Medina Siyâsa -ciudad árabe-, que domina el actual emplazamiento de Cieza desde la falda del Castillo y con exposición permanente en el museo de la ciudad.






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